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¿Quién es Francisco?

Ideas en 7 puntos en torno al Papa argentino

El ideal cristiano siempre invitará a superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual.

Papa Francisco

Publicado: 2014-03-12

A un día, exactamente fue elegido el 13 de marzo, de cumplirse un año de la elección del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, como el sumo pastor de la Iglesia Católica y aún, el actual papa Francisco, sigue siendo una incógnita atractiva para muchos. En estas líneas queremos hacer un somero recuento de este año agitado para el primer Sumo Pontífice nacido en estas tierras latinoamericanas.

                                                           I

Que la Iglesia haya traído su elección hasta Latinoamérica tiene efectos altamente prácticos para una Europa en la que la fe no es una de las marcas más profundas de la experiencia de los hombres de a pie. Nuestro continente tiene una gran cantidad de católicos practicantes y el tema de las vocaciones urge frente a un descenso drástico de las mismas, incluso aquí.

Si la Iglesia no se hubiese arriesgado como lo está haciendo, no hubiese subido en sus índices de popularidad como lo está haciendo en estos precisos momentos. En otras palabras, y en la dinámica del mundo contemporáneo, la mirada se situó en la periferia para renovarse y anotar nuevas opciones de evangelización. Mario Bergoglio tiene dos elementos (¿o tal vez tres?) que lo colocaron en la Cátedra de Pedro: el dinamismo del sur y el carisma que precisaba la Iglesia. Además, nos atrevemos a decir, la fortaleza jesuita para la problemática exigente de la vida eclesial.

                                                           II  

No podemos decir a ciencia cierta que la Iglesia experimenta un giro, pero sí que lo busca. No quiero que se me mal entienda. Cuando hablo de giros en la vida de esta parte del pueblo de Dios, me refiero a que se halla en la búsqueda del brillo de sus raíces. En otras palabras, quiere hacer cercana su doctrina que no ha de moverse ni un ápice sobre, por ejemplo, el aborto, el matrimonio homosexual o la ordenación femenina. 

En Francisco se asume la necesidad de profundizar en los argumentos, en asumir los problemas, en encontrar nuevas salidas, mejores opciones sin quebrar la norma. Se desenvuelve la cuestión de la tradición y modernidad como punto neurálgico de las tensiones de la institución con el mundo contemporáneo. Es claro que esto no es nada nuevo porque la maquinaria empezó a funcionar con vaivenes desde el Concilio Vaticano II (1962-1965). 

Para tal efecto, Francisco creó el Consejo de Cardenales (compuesta por 8 de ellos) con dos objetivos específicos: la reforma de la Curia y la revisión de la constitución apostólica Pastor Bonus (texto legislativo que ordena los organismos de la Curia). Uno sin otro no pueden ser y precisan de tiempo y bastante seso. 

En segundo lugar, ha convocado al tercer Sínodo extraordinario de obispos sobre la familia que tratará, por ejemplo, el tema de las personas vueltas a casar luego del matrimonio religioso, entendido como único hasta la muerte, o las uniones homosexuales. Aquí el cuestionario. Finalmente sus palabras  en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), realizada en Río de Janeiro, instó a la juventud, con perdón de algunos cardenales, a hacer lío, salir a la calle

                                                          III

Quizá una de las cosas más llamativas de su papado han sido las manifestaciones de pobreza y sencillez. En su salida para dar la bendición a la feligresía reunida en la Plaza de San Pedro empezó con un "Buenas tardes" (Buona sera) que hizo reír a muchos. El Papa rompió el protocolo de saludo y no empleó la esclavina roja acostumbrada para dar la bendición. Primó el blanco en su primera aparición.

Otros datos. Cambió el sillón dorado (no de oro) y adornado, por uno simple y de madera para dar sus audiencias. No emplea el anillo de oro papal, sino uno de plata. No usa los típicos y cómodos zapatos rojos, sino los suyos y negros en sus salidas. Finalmente, no vive en el apartamento pontificio porque le parece muy grande y solitario. Así que actualmente está instalado en el departamento 201 de la pensión de Santa Marta junto a sacerdotes, obispos, cardenales y laicos como uno más.

Estas muestras prácticas han encantado a mucho creyentes y no creyentes en el globo y mantienen la línea primaria del Papa: salir, mantenerse con la gente, tocarla en lo que les llama la atención para sanarla de sus prejuicios. Pues lo está logrando hasta ahora desde la elección de su nombre: Francisco como el santo de Asís. 

                                                          IV

Dos son los textos escritos por Francisco. El primero titulado Lumen fidei (La luz de la fe) acabado por él, pero iniciado por su antecesor Benedicto XVI, en el que se afina la reflexión llevada a cabo durante el Año de la fe convocado por el mismo pontífice alemán. Cabe destacar que el actual Papa no ha cambiado letras de la postura del conocido Papa de la razón, sino que ha desplegado lo que no pudo hacer por lo avanzado de su edad. Toda la documentación sobre las investigaciones fue traspasada a su responsabilidad y hasta ahora ha respondido con prudencia.

En resumidas cuentas, la encíclica Lumen fidei aspira a que se reconozca el valor de la fe en un mundo que la ha considerado fuente de oscuridad y atraso. Propone, pues, la necesidad de la fe como elemento que une y no, como se la ha graficado durante buena tiempo, fuente de divergencias mortales. A lo largo de su argumentación desfilan figuras como Nietzsche, Buber, Rosseau, Dostoievski, T. S. Eliot, entre otros.

Su segunda producción, una exhortación apostólica, se titula Evangelii Gaudium y trata un asunto más práctico: el anuncio del Evangelio en el mundo actual. Texto interesante que hace un análisis de las prácticas de la Iglesia y, líneas más líneas menos, critica su pasividad frente a un exigente modo de vivir en sociedad. Claro que no solo se queda en la llamada fuerte de atención; sus propuestas abogan por el mostrar una Iglesia viva y dinámica en compromisos sencillos pero contundentes (parecido a los de él).

                                                          VI

Y en la práctica aún más específica, a Francisco no le ha temblado la mano en relación a las destituciones. Gabino Miranda, obispo de auxiliar de Ayacucho fue separado de su cargo por pederastía o William Lee, de Irlanda, por encubrir a un sacerdote pederasta. Otro que estuvo en su mira fue el prelado de Limburg (Alemania), Franz-Peter Tebartz-van, por haber gastado 31 millones de euros en su residencia. Un caso más, pero por homofobia, es el del obispo camerunés, Víctor Bakot, por sus declaraciones absurdas sobre los homosexuales.

Todo lo anterior responde a una forma de vida que el Papa quiere proponerle a la Iglesia y que está dando sus frutos sin lugar a dudas porque parece que le está cayendo bien a un grupo múltiple y cuantitativamente grande de personas. El marketing ha servido sin lugar a dudas, pero ese mismo peso puede hundir sus planes ante cualquier situación contraria al criterio secular.

Pero no olvidemos la reticencia justa de cierto sector argentino en referencia a su relevancia en la dictadura de Videla en la que se le acusa apoyarla. La discusión sobre este tema es larga y llena de sombras que llegan hasta Francisco, a pesar de que el nobel de la paz, Adolfo Pérez Esquivel,  haya afirmado que no hay lazos entre la dictadura y el entonces Provincial de la Compañía de Jesús. Dejo de todas formas este punto relevante en nuestro balance, más que positivo sobre el hecho actual del primer papado de un Francisco en la Iglesia. 

                                                          VII

Resumen de su proyecto para el orbe católico. Hace unos días, en la misa de nombramiento de 19 nuevos cardenales, el Papa argentino toco nuevamente su tríptico: Caminar, edificar y confesar. Primero, la cercanía con la gente como clave para poder responder a sus angustias y poder aconsejar de manera atinada sobre diversos temas con contundencia, pero prudencia a la vez. 

Segundo, solo a partir de hacer un camino se puede construir algo sólido bajo lo cual habitar. La conciencia de una necesidad formativa de la Iglesia solo debe derivar de la capacidad de escuchar a los hombres, porque solo con la ayuda de los hombres se puede construir algo. Una Iglesia sin creyentes sería menos que ruinas.

Tercero, erigida por dentro y por fuera, la capacidad de confesar la fe se haría capaz de ingresar en el mundo, pero sobre todo en el corazón de los hombres. Proyecto realmente ambicioso y además complicado por su sencillez a estas alturas del camino de la humanidad. Cabe decir que estos pasos pueden ser uno a la vez o los tres en una práctica conjunta e interiorizada. Pero, claro, son aspiraciones del guía que deben llegar a la voluntad de cada creyente (tarea titánica diríamos), pero, para no sonar pesimistas, posible con paciencia.

Luego de estos 7 puntos, aún queda abierta la incógnita de quién es Francisco. En verdad. no buscamos despejarla porque solo en el trayecto práctico, acumulado año a año, de su pontificado se irá aclarando para todos, pero sobre todo, para un conjunto de personas que quieren ver acción y palabra nuevamente reunidos y capaces de avivar la esperanza que se a apartado (al parecer) por la moda bien acomodada del nihilismo.


Escrito por

Octavio Mermão

Creyente, extranjero, hermano menor de las palabras.


Publicado en

Quién hace tanta bulla

Nos hemos peleado tanto que ya es hora de volver a los abrazos.